La técnica del “trencadís” en la Casa Batlló, aires de primavera

La técnica del “trencadís” en la Casa Batlló, aires de primavera

15/05/2014

Gaudí fue uno de los mayores representantes del modernismo, revolucionando todos los cánones de la arquitectura conocida hasta el momento.

Probablemente impulsado por su interés en la biomimética, a través de la cual estudiaba la estructura y funciones de los sistemas propios de la naturaleza, fue también un pionero en cuestiones de consciencia medioambiental, procurando siempre que su arquitectura no sólo fuera respetuosa con el medio sino que, además, fuera una propia extensión de su esencia.
Así, tan capaz de desarrollar su inigualable estilo, Gaudí propuso una nueva técnica para el revestimiento de sus obras la cual, además, propiciaba el reciclaje; el ya famoso “trencadís”, un mosaico realizado manualmente con fragmentos de cerámicas troceadas. Pero ¿cuál era el proceso para llevar a cabo esta nueva manifestación artística? Utilizando piezas de rechazo de las fábricas de cerámicas colaboradoras, Gaudí troceaba baldosas y unía los fragmentos con mortero, creando así composiciones de sorprendente armonía visual. Si bien es cierto que los materiales más idóneos para manejar eran las baldosas de cerámica, también se utilizó vidrio, mármol o piedras.
Trencadís Casa Batlló
En la Casa Batlló, el trencadís tiene especial protagonismo, empleando distintos materiales según el lugar y su propósito. En la fachada, tan conocida por su deslumbrante policromía y sus reminiscencias marítimas, el papel principal lo tiene el vidrio, único material que refleja la luz de manera similar al agua. Con sus trozos de cristales de colores, que fueron cedidos por los Talleres Pelegrí, se convierte en un espacio de pura fantasía que va cambiando sus tonalidades con las distintas luces del día. También destacan algunos discos de cerámica vidriada, que agregan más potencia si cabe a este festival de colores. Por otra parte, en las chimeneas de la azotea, este trencadís se conforma por porciones de cerámica y un recubrimiento de vidrio proporciona el efecto joya por el que la casa es igualmente conocida. El trencadís del lomo del dragón, en cambio, está hecho de cerámica, pero sin recubrimiento. Gaudí utilizó la misma técnica pero la empleó de distintas formas según el efecto buscado en cada caso.
La fachada del edificio vive en constante reinvención mientras reluce en un millón de tonos de luz y color. ¡La primavera estalla como en ningún otro sitio en la Casa Batlló!”