Los cinco rincones de Casa Batlló que no podrás dejar de fotografiar

Fotos, fotos, fotos. ¿Ha sentido alguna vez la necesidad incansable de hacer una fotografía? ¿Utiliza más el móvil como cámara que para llamar y ser llamado? En este caso disfrutarás como un niño visitando Casa Batlló, Un lugar mágico donde inmortalizar cada rincón y ¡un lugar donde hacer las mejores fotografías de Barcelona!

Estamos rodeados de imágenes y estímulos atractivos que llaman nuestra atención constantemente.

De un tiempo a esta parte, la necesidad de compartir lo que vivimos se ha convertido en prioridad de nuestro día a día. Afortunadamente, la inmediatez de la tecnología se pone de nuestra parte y es –casi- imposible quedarse sin hacer la deseada fotografía. A tu alrededor existen lugares tan especiales que invitan a dejar volar la imaginación y a iniciarse en una sana competición creativa.

La Casa Batlló es uno de esos enclaves mágicos donde inmortalizar cada rincón se convierte en un juego de niños. Estos son los cinco lugares más fotografiados de la joya de Antoni Gaudí:

1) La fachada. Sin duda, como un buen pastel, entra por los ojos y conquista desde su humilde posición en el escaparate. Sí, hay más pastelitos, pero ninguno como ése. La fachada de Casa Batlló es un volcán en erupción de excepcionales colores, es una baile de máscaras y una fiesta de texturas. Definitivamente, no hay una Casa como esta. Un consejo: no reprimir los impulsos fotográficos. Es imposible.

2) El patio interior. Los azulejos azules, la claraboya superior, la luz que desprende… Un compendio de infinitas formas y tonalidades azules hacen de este lugar uno de los más fotografiados de la Casa. La perspectiva que ofrece desde el hall de entrada deja la boca abierta de quienes lo contemplan. Cualquier ángulo…. ¡puede resultar maravilloso!

3) El salón de la Planta Noble. Llegados a este punto del recorrido, prepárese para las panorámicas. La majestuosidad y elegancia del salón principal junto con el cromatismo de las vidrieras, le brindará una experiencia única para los sentidos. Un espacio para no perder detalle, para jugar con los contraluces y las sombras del resto de visitantes. Además, hay una sorpresa final que enamora a todos por igual. Al mirar hacia el techo… una gran lámpara de colores dorados genera una sensación de movimiento además de ofrecer una visión heliocéntrica de la habitación. Inevitable no rendirse al remolino de la extrema creatividad.

4) Las golfas. Si piensa que la gente anda cabizbaja por esta zona de la casa, no crea que están deprimidos. ¡Ni mucho menos! Todo el que se acerca a la Casa Batlló sufre un amor a primera vista cuando pisa las baldosas de la parte superior del edificio. Pavimento hidráulico y unos mosaicos de flores hacen de la estancia un must have en su álbum de fotos. La sucesión de los arcos catenarios en un blanco puro, otorgan sentimiento de armonía y mediterraneidad que cautiva el alma. Además, la sensación de estar en una caja torácica, como si estuviera en el interior de un costillar gigante, hace que la creatividad vuele hasta límites insospechados.

5) La azotea. Al llegar a este lugar, deténgase, observe, respire y mire al infinito. Montjuïc al fondo, el anillo olímpico, el Paseo de Gracia a sus pies, el lomo del dragón desafiándole. ¡Todos esos colores que se ven desde la calle son aún mejor cuando se miran de cerca!
Es el momento de cerrar los ojos y disfrutar del clímax de ese momento. Las fotos que realizarás aquí, harán explotar de alegría y color el canal de Instagram.

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