Kuma se graduó en arquitectura en la Universidad de Tokyo, donde actualmente es profesor, finalizando su Doctorado en arquitectura en la Universidad de Keio. En 1990 fundó su propio estudio en Japón, Kengo Kuma & Associates, abriendo oficina en Europa en 2008. Kengo Kuma ha sido reconocido con numerosos premios nacionales e internacionales por su trabajo, y entre sus obras más destacadas encontramos el V&A Dundee Museum, Hiroshige Ando Museum, China Accademy of Arts y el Estadio Olímpico Nacional de Japón.
Para la nueva visita de Casa Batlló ha diseñado el recubrimiento de la escalera del final del recorrido, una intervención espacial que la viste con una nueva piel. Este proyecto, desarrollado en colaboración con el iluminador italiano Mario Nanni, rinde homenaje a la elocuencia del uso de la luz en la Casa reinterpretando el magistral trabajo de Gaudí.
¿Cómo encarasteis creativamente este reto?
Relacionando conceptualmente esta nueva escalera con la escalera de vecinos del patio central original, uno de los espacios más icónicos de la Casa, un espacio que representa un homenaje al Mediterráneo: a su luz, su sombra, y a los colores de su cielo y su mar. Ambas escaleras atraviesan totalmente la Casa y organizan los flujos principales de la visita, y por ello vimos la oportunidad de establecer un diálogo entre ambos.
¿Cuál es la relación entre ambos espacios?
El patio central de Casa Batlló atrapa la luz del exterior y la reparte, en su desarrollo vertical, a todos los rincones de la Casa, por remotos que sean. La gradación de los colores azules, organizados de oscuros a claros, dosifica la luz en su recorrido vertical asegurando que no pierda sus tintes. En la nueva escalera de bajada, queríamos hablar del uso genial de la luz de forma abstracta, asegurándose que todos los visitantes de Casa Batlló aprecian tales cualidades, más allá de admirar sus increíbles formas, artesanías y guiños simbólicos. Dicha abstracción, nos habla de la luz como concepto articulador total, sin distracciones ni nostalgia, y libre de los colores de la Casa, sus materiales y su dimensión histórica.
¿Cómo habéis materializado esta idea en una escalera tan distinta a la de Gaudí?
Este espacio lo hemos imaginado vestido de cortinas de cuentas de aluminio. Su meticulosa materialidad atrapa la luz, como si de una red de pesca se tratara, mostrándonosla en tus sus formas, brillos, siluetas, sombras… Así, omitiendo el uso de cualquier otro material, y con estas cortinas borrando la presencia de la estructura de la escalera, conseguimos hablar de luz y solo de luz.
¿Qué otros paralelismos encontramos con el patio central?
Los diferentes tonos del aluminio están organizados con los más claros al inicio del recorrido en el tejado, poco a poco oscureciéndose hasta llegar al negro que viste el espacio de las antiguas carboneras, en los sótanos. Con esa gradación de luz, que replica al uso del color en el patio, se hila una historia sin palabras que nos acompaña en todo el recorrido. Partimos del tejado para acabar en los sótanos, del cielo a la tierra, de la luz a la sombra… y todo esto explicado solo con luz como si de una gramática propia de la Casa se tratase. Si Casa Batlló es un homenaje al Mediterráneo, nuestro proyecto es un homenaje a la elocuencia del uso de la luz en la Casa. Con la singularidad de que lo hacemos en una caja cerrada, en la que apenas entra la luz natural.
¿Cómo se habla de la luz en un espacio cerrado?
Fue fundamental para nosotros traer a bordo, desde una fase temprana del diseño, a un iluminador con quien nos sintiéramos cómodos trabajando y que pudiera compartir nuestra visión del proyecto y de la Casa. Por ello decidimos involucrar a Mario Nanni, con quien habíamos colaborado en múltiples ocasiones.
Arquitectura e iluminación han ido juntas de la mano en todo el proceso de desarrollo, complementándose con el objetivo de crear una experiencia de brillos, sombras, transparencias, siluetas, formas y matices que invite a reflexionar sobre la importancia de la luz en la Casa.
