Simbología y religión en las obras de Gaudí

Simbología y religión en las obras de Gaudí

31/03/2015

Gaudí puso su imaginación y talento al servicio de la fe católica. El arquitecto catalán dedicó su vida a la arquitectura llegando a crear obras donde técnica, estética y religión se unifican magistralmente evocando siempre a la Naturaleza como la máxima creación divina.

El Genio de Reus se veía a sí mismo como el intermediario arquitectónico entre Dios y los hombres, el interpretador y el prolongador de la Creación. En sus obras tiene presente tanto el sentimiento religioso como la época de progreso en la que estaba sumida la sociedad de principios del siglo XX en Barcelona. Un progreso y una proyección mundial de la ciudad de Barcelona con la que Gaudí tuvo mucho que ver, gracias en parte a los encargos que tuvo por parte de ricos industriales de la época -especialmente de su principal cliente, Eusebio Güell- y la conexión que estableció con distintos círculos eclesiásticos. Muchos de sus clientes compartían con Gaudí la fe religiosa y el mantenimiento de ésta como única vía para encontrar la esperanza dentro de una nueva sociedad que se preveía caótica.

La presencia de numerosos símbolos en las obras de Gaudí ha provocado que diversos investigadores hayan estudiado su procedencia, entre ellos destaca Joan Bassegoda, quien en su artículo “Símbolos y simbolismos ciertos y falsos en la obra de Antoni Gaudí” categoriza los símbolos en cuatro categorías: símbolos cristianos, mitológicos, patrióticos y falsos símbolos fruto de imaginaciones ajenas a la de Gaudí. En la primera categoría de símbolos cristianos nos encontraríamos con referencias a la Biblia y a la tradición cristiana en las obras de Gaudí, desde la Sagrada Familia calificada como “la Biblia en piedra” a la presencia de la cruz de cuatro brazos y los monogramas de Jesús, María y José que se pueden contemplar en la Casa Calvet o en la Casa Batlló. Por otro lado, nos encontramos con símbolos mitológicos griegos en dos obras concretas de Gaudí: la Finca Güell y el Parque Güell y con símbolos patrióticos, tan de moda en la época de la Renaixença que vivió Gaudí, en un techo de la Casa Milà aludiendo a un poema de Francesc Matheu Fornells, en Bellesguard o en la Casa Botines. La cuarta categoría que establece Bassegoda sobre la simbología de Gaudí nos remite a la afición de numerosos historiadores y críticos por buscar significados ocultos en algunos detalles de las obras del arquitecto. Investigaciones que han dado lugar a múltiples teorías no confirmadas, pero que se han convertido en leyendas urbanas, catalogando a Gaudí de masón, templario, alquimista o drogadicto entre otras.

Sea como fuere, la única teoría demostrada es que la verdadera fuente de inspiración del arquitecto era la Naturaleza y sus formas ausentes de pretensión artística. Es por ello, la Naturaleza como creación divina, la causa que explica la profunda religiosidad de Gaudí, que tras diversos rechazos amorosos, vivió una vida de castidad consagrada por completo a la arquitectura y a la religión.

Con gran maestría Gaudí incorporó en sus obras alusiones a la naturaleza -mediante la representación de diversos animales o plantas- que complementan el contenido religioso que desprenden diversos iconos de tradición católica utilizados, siendo la cruz el más recurrente. Sin embargo, Gaudí aplicó el icono de la cruz de manera diferente en cada obra, desde la cruz barroca del llamador de la Casa Calvet, a la cruz de cuatro brazos que corona la fachada de la Casa Batlló, pasando por la cruz de brazos lobulados presente en las vidrieras de la Colonia Güell. Aparte de la cruz, también hay ecos religiosos al personalizar el anagrama símbolo de la figura de Jesucristo en las rejas del Colegio Teresiano o la frecuente alusión mariana en Bellesguard y en la Casa Milà.

Esta original transformación de los iconos de tradición católica forma parte del proceso de superación de la arquitectura modernista precedente en la que Gaudí estaba sumido. El arquitecto encontró en el arte medieval la combinación de tradición e innovación, concretamente en el arte gótico vio los valores perdidos en el modernismo, tanto a nivel artístico como social. Gaudí recuperó del arte gótico el sentimiento religioso de su verticalidad y las vidrieras llenas de color que conectan el mundo terrenal con el celestial, pero huyó de su rigidez estructural desarrollando una arquitectura llena de vida donde las líneas curvas son las protagonistas. Y es que el Genio sostenía que la curva es la línea de Dios, y la recta, la de los hombres.

La profunda religiosidad de Gaudí no sólo puede admirarse en su arquitectura, según diversas fuentes en 1894 el arquitecto inició un ayuno completo que iba a durar 40 días y que fue seguido por la prensa barcelonesa casi día a día, en ocasiones con comentarios poco piadosos. Este ayuno casi le produce la muerte si no llega a ser por la intervención del obispo Torras i Bages que le impidió continuar. Un par de años más tarde, en 1899 se afilió al Círculo Artístico de Sant Lluc, una entidad de artistas de inspiración católica conservadora donde encontró el refugio ideológico que necesitaba bajo la advocación de Sant Lluc y que le llevó a salir incluso en las procesiones de la entidad, como la del Corpus, donde podemos ver a Gaudí saliendo de la catedral con un gran cirio encendido en la mano.

Gaudí en la procesión del Corpus

Según el escritor Apeles Mestres, hubo un momento en la vida de Gaudí en el que declaró la preferencia por aceptar exclusivamente encargos religiosos. Si le llegaba cualquier encargo secular, primero tenía que pedir permiso y guía a la Virgen de Montserrat. Por suerte para Josep Batlló, según indica Apeles Mestres la Virgen siempre dejaba que Gaudí emprendiera obras seculares. Gracias a este especial permiso, hoy podemos disfrutar de la Casa Batlló y ver de qué manera Gaudí dejó símbolos religiosos en ella. El primero lo encontraríamos en el oratorio que dispuso en el salón principal de la Casa, en la pared opuesta al gran ventanal de la Planta Noble. Una especie de armario capilla cerrado por dos grandes puertas que acogía en su interior un altar con un retablo tallado en roble obra de Josep Llimona y que se encuentra actualmente en la cripta de la Sagrada Familia. Esta solución permitía convertir el salón en capilla y acoger la celebración de pequeños actos religiosos. Otro detalle religioso presente en la Casa Batlló lo encontramos detrás de esta capilla, sobre una gran tarima Gaudí situó una abertura similar a una puerta que conduce a un pequeño habitáculo que el capellán utilizaría como sacristía. El tercer detalle religioso de la Casa Batlló lo encontramos en la torre de la fachada con las iniciales JHS -alusión al nombre de Jesús-, M -de María- y JHP -de José-.

Aparte de la Casa Batlló es en la Sagrada Familia donde Gaudí concentró su visión artística y religiosa, donde la teología se hace imagen y donde el calificativo de “Arquitecto de Dios” es más evidente. Fue durante su construcción cuando la muerte le llegó al arquitecto con 74 años, debido a un accidente de tranvía, y tras pasar tres días en el Hospital de la Santa Creu, multitud de personas quisieron darle su último adiós en un funeral que recorrió la ciudad hasta ser enterrado en la cripta de la Sagrada Familia.

Fuentes consultadas:

BASSEGODA I NONELL, Joan. “Símbolos y simbolismos ciertos y falsos en la obra de Antonio Gaudí”. Universidad de Alicante, Anales de Literatura Española. N. 15 (2002)
BLANCA ARMENTEROS, Josefa. “Arquitectura y religión en Gaudí”. Universidad Complutense de Madrid, Anales de Historia del Arte. N. 6 (1996).
HENSBERGEN, GIJS VAN. “Antoni Gaudí”. Editorial Plaza & Janés, 2001. Barcelona.