Barcelona, ciudad madre de dragones

Numerosos ejemplares de este animal mitológico que comparte leyenda con Sant Jordi se dan cita en la ciudad de Barcelona.

Casa Batlló

Cuenta la leyenda que el caballero Sant Jordi, patrón de Cataluña, mató a un feroz dragón que estaba a punto de devorar a la doncella Cleodolinda. Sea por la vinculación de la ciudad con la leyenda o no, lo cierto es que Barcelona está repleta de dragones de múltiples tipologías. Con alas o sin ellas, de aspecto más o menos amenazador, en cornisas, lámparas, picaportes, dinteles de puertas… cualquier espacio ha sido apto para que la genialidad de escultores y arquitectos tomara forma.

¿Quién no ha visitado las Ramblas y se ha dejado sorprender por el dragón chino de la Casa Bruno Cuadros? Fue en 1883 cuando Josep Vilaseca se encarga de la reforma del edificio e incorpora detalles del modernismo que comenzaba entonces, entre ellos, el dragón chino en hierro forjado que preside la esquina de esta antigua paragüería. Sin salir del distrito de Ciutat Vella, es en la Plaza de Sant Jaume, donde el Palau de la Generalitat presenta sobre su puerta principal desde 1872 una escultura de Andreu Aleu que representa la Alegoría de Sant Jordi matando al dragón.

Casa Bruno Cuadros

Imagen: Enfo, via Wikimedia Commons

Sin embargo es el distrito del Eixample donde más dragones se han representado, debido especialmente al amplio número de edificios de época modernista que acoge. Según el historiador Joan Bassegoda, el interés de los arquitectos modernistas por esta figura responde a la atracción que se tenía por el aspecto mitológico y por la fusión del neogótico con aspectos exóticos. Los grandes arquitectos modernistas de la ciudad representaron en alguno de sus edificios el dragón. Puig i Cadafalch lo incluyó en varias de sus obras más conocidas, como la Casa Terrades, -más conocida como Casa de les Punxes-  concretamente en uno de los grandes plafones de mosaicos que coronan este edificio con aspecto de castillo situado en la Avenida de la Diagonal. Un plafón donde presenta a Sant Jordi matando al dragón junto a la inscripción “Sant Patró de Catalunya, torneu-nos la llibertat” (“Santo Patrón de Cataluña, devuélvenos la libertad”). Cadafalch decidió también incluir varios dragones en la Casa Amatller en elementos decorativos principalmente, entre los que destaca el conjunto escultórico situado entre los dos arcos de su puerta, obra de Eusebi Arnau.

Por su parte, Domènech i Montaner construyó en 1888 el Café-Restaurante para la Exposición Universal de 1888, más conocido como Castell dels Tres Dragons (Castillo de los Tres Dragones), un nombre que adoptó de la conocida comedia de Frederic Soler de 1865, El castell dels tres dragons (El castillo de los Tres Dragones) que el autor firmó bajo el pseudónimo de Serafí Pitarra y que se convirtió en un éxito en la época por parodiar los dramas románticos de época medieval.

Casa Amatller

Pero fue Antoni Gaudí quien más innovó en la iconografía del dragón. Destacan los representados en la Finca Güell, el Parque Güell y la Casa Batlló. En los dos primeros, encargados por el conde Güell se remite claramente a la Renaixença y las ideas que conllevaba este movimiento: catalanismo, mitología y religión. Así, el dragón en hierro forjado que preside la entrada a la Finca Güell sería Ladón, el fiero guardián que, según el poema L’Atlantida –dedicado al marqués de Comillas, suegro del conde Güell-. de Jacint Verdaguer, se ubicaba en la entrada del Jardín de las Hespérides y que fue matado por Hércules. En cambio, el colorido dragón del Parque Güell sería Pitón, la serpiente del templo del oráculo de Delfos, que murió a manos de Apolo, quien la enterró en el sótano del templo, y se acabó convirtiendo en protectora de las aguas subterráneas. Esta vinculación con la mitología griega cobra especial relevancia al tener presente por un lado que este dragón se encuentra sobre los depósitos de agua que Gaudí contempló para este parque, y por otro lado por el uso del orden dórico tanto en las columnas de la obra de Gaudí como en el Templo de Delfos.

No obstante, es en la Casa Batlló donde Antoni Gaudí fue más allá de la alusión mitológica de este animal, convirtiendo el edificio en la viva representación de la leyenda de Sant Jordi, plasmando así en la fachada una de las historias más populares del pueblo catalán. Antoni Gaudí diseñó la azotea con la forma del lomo del gran animal, lo recubrió con escamas de cerámica en diversas tonalidades simbolizando la sangre derramada de las víctimas, y dispuso una cruz para coronar la fachada como si se tratara de una espada aludiendo al momento en que el noble caballero salvaba a la princesa del temible dragón.

Detalle Casa Batlló

Sant Jordi además de ser el patrón de Catalunya, es hoy un símbolo de amor, de cultura y de victoria; una huella muy viva en el recuerdo de todo un pueblo. Es por esa razón que cada 23 de abril, Cataluña es un mar de sentimientos, un día único y una ciudad que cobra vida.

Vive Sant Jordi en Casa Batlló!

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