10 curiosidades de Casa Batlló

Numerosas anécdotas y curiosidades rodean esta obra maestra de Gaudí. En este artículo hemos seleccionado 10 especialmente sugerentes por su creatividad, misterio o carácter visionario del arquitecto catalán.

El alumno que superó al maestro.
Casa Batlló no fue una obra de nueva construcción, sino el resultado de la reforma de un sobrio edificio proyectado en 1877 por Emilio Sala Cortés quien, curiosamente, fue profesor de Antoni Gaudí durante sus estudios de arquitectura. Aunque la idea inicial era derribar la Casa, gracias a la audacia de Gaudí el proyecto se concretó en una reforma integral, transformando un edificio de estilo clásico en una obra cumbre del modernismo, llena de imaginación y creatividad.

La difusión creativa de la luz
En Casa Batlló la luz natural llega a cada rincón gracias, en gran medida, a una claraboya principal y a dos patios centrales y azulados por donde se distribuye. En ellos, las baldosas superiores son más oscuras que las inferiores y las ventanas aumentan de tamaño conforme descendemos. Con estas dos ideas innovadoras, la degradación del color y el tamaño de las ventanas, Gaudí consiguió repartir equitativamente la luz por las diferentes plantas.

Un sistema de ventilación eficiente
Gaudí concibió un original sistema de ventilación incluyendo diferentes aberturas en las ventanas de la Casa. Estas aberturas se accionan manualmente y permiten regular el aire con precisión sin necesidad de abrir completamente las ventanas. A su vez, el diseño de los patios centrales por donde entra la mayor parte del aire ayuda a conservar el calor en invierno y a ventilar en verano. El Gaudí ingeniero consiguió el máximo confort siguiendo criterios de eficiencia energética.

Pionero del reciclaje
El trencadís es un elemento fundamental en la obra de Gaudí, y especialmente de la fachada de Casa Batlló. Obtenido a través de piezas de vidrio y cerámica de deshecho, fue una de las técnicas preferidas del arquitecto debido a su sostenibilidad y valor estético. En la Casa es uno de los principales elementos decorativos responsables de la luz y el color que emana de la fachada. Gaudí, visionario, buscaba la belleza en equilibrio con la naturaleza.

Una fachada ondulada
Aunque a menudo pasa desapercibido, la fachada de Casa Batlló que vemos sobre la base de piedra tiene una ondulaciones que recuerdan un mar en calma y que provocan un efecto luminoso tan especial como sugestivo. Esta peculiar superficie con la que se encuentra la luz, unido a los elementos de estilo impresionista de la fachada (trencadís, discos cerámicos, etc), provoca un efecto bello y sugerente, especialmente a primera y última hora del día.

Una experiencia acuática
Numerosos elementos arquitectónicos de Casa Batlló están inspirados en el mundo marino y en el mar Mediterráneo. Pero si hay un lugar donde se explicita este peculiar ambiente es en el vidrio catedral que hay en el rellano de cada planta. Mirando a través de él, parece que estés sumergido en el mar, buceando; o mirando la superficie de un agua cristalina que esconde maravillosos tesoros en sus profundidades…

Un animal vivo (de la espina de un cetáceo al vientre de una ballena)
Si Gaudí se inspiró en la naturaleza, Casa Batlló a menudo se nos presenta como un organismo vivo. En el vestíbulo de entrada a la vivienda de la familia Batlló, uno de los primeros elementos que destacan es la barandilla de madera de una sola pieza, una maravilla artesanal que nos recuerda el espinazo de un gran cetáceo. Arriba, en el desván, los arcos catenarios nos hacen sentir dentro del vientre de una ballena. Mires donde mires, hay vida.

Una piel con diferentes colores
La actual restauración de la Planta Noble ha descubierto el revestimiento original de paredes y techos, mostrando un sorprendente estuco de diferente color según la sala en la que nos encontremos. Tonos rosáceos, azulados, terrosos o dorados, se combinan en las diferentes estancias mostrando la auténtica piel de la Casa: un secreto escondido durante años que te invitamos a explorar.

Balcones llenos de misterio
Los balcones de la fachada dotan a Casa Batlló de una personalidad única. Sobre una base de piedra tallada en forma de concha, se alzan las barandillas onduladas de hierro fundido. Sus sugestivas formas han dado lugar a interpretaciones de todo tipo: algunos ven máscaras venecianas, otros ven calaveras, ¡e incluso tortugas! En cualquier caso potencian el carácter sugestivo y creativo de la Casa.

Una cubierta legendaria
Entre otras denominaciones, Casa Batlló es conocida como “la Casa del Dragón” y el simbolismo de su fachada se relaciona con la leyenda de Sant Jordi, patrón de Cataluña. Las tejas de cerámica que coronan el edificio forman un manto colorido y ondulado que recuerda el lomo de un dragón. A su vez, la cruz de 4 brazos simbolizaría la espada que Sant Jorge clavó en el animal para matarlo. Por cierto, puedes acariciarlo desde la azotea. ¡Está domesticado!

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