Palau Güell

El Palau Güell

El Palau Güell de Barcelona fue el primer encargo realizado por Eusebi Güell a Antoni Gaudí en 1885. Se trata de un palacio urbano con todo tipo de lujos pero a su vez situado en uno de los barrios más populares, y a su vez más degradados, de la Barcelona de la época: el barrio del Raval.

Curiosamente la mayoría de las familias de la burguesía catalana de la época preferían el barrio de la Eixample para establecer allí su residencia. El plan urbanístico de Ildefons Cerdà proponía una nueva configuración del espacio urbano, con parques y jardines en los interiores de las manzanas. Por ello, era de prever que las grandes fortunas de la ciudad quisieran estar en este nuevo barrio.

¿Dónde se encuentra el Palau Güell?

En la actual calle Nou de la Rambla, llamada hasta 1979 calle Conde del Asalto, fue la primera calle en Barcelona construida con aceras, alcantarillado y dos carriles de circulación.
Actualmente el Palau Güell se encuentra en la Calle Nou de la Rambla, 3-5.

Eusebi Güell pagó 195.000 pesetas (1.175€) por un solar de 589 metros cuadrados a los que Gaudí supo sacarles el máximo partido. En total 2.850 metros cuadrados distribuidos en siete plantas para ubicar todas las dependencias alrededor del salón central.

El palacio de Eusebi Güell tenía una doble funcionalidad, por un lado acoger la vivienda de una familia numerosa y por otro acoger todos los actos de su intensa vida social, por tanto, requería tanto de espacios públicos como privados.

Historia del Palau Güell

El Palau Güell se empezó a construir en 1885 y se terminó en 1890. Se trata de un edificio sorprendente en cuanto al contraste que supone con sus obras anteriores.
Con un exterior aparentemente sobrio y casi carente de decoración, sorprende el opulento interior. Las estancias se distribuyen en torno a un vestíbulo central que funciona como si de un patio interior se tratase y que actúa como fuente de luz.

En 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el Palacio fue confiscado y fue cuartel policial con calabozos.

Fachada del Palau Güell

Gaudí diseñó una fachada austera, no por ello menos genial que destaca sobre el ambiente del barrio. En una estrecha calle y con una escasa perspectiva. Dos años antes de la finalización del Palau Güell, se abrió enfrente la sala de conciertos, teatro de variedades Edén Concert. La obra de Gaudí, y más en concreto la fachada que diseñó, surgió como el contrapunto al desenfreno que suponía esta sala de conciertos y el barrio en general.

A pesar de la sobriedad de la fachada Gaudí no desestimó el juego volumétrico de la piedra y del hierro que combinó con el uso de la cerámica. Su simetría, volumetría y el aspecto de fachada almohadillada recuerda, inevitablemente a los palacios florentinos de época renacentista.

La fachada de 22 metros de altura y 23,60 metros de anchura, consta de tres niveles horizontales: el inferior con dos grandes arcos catenarios, el nivel intermedio presidido por la gran tribuna y el nivel superior más sencillo coronado por una sencilla balaustrada. Añadido a esta fachada se encuentra un cuerpo de servicio en el lado derecho.

El acceso, uno de los más originales diseñados por Gaudí, tiene un trabajo magistral en hierro forjado en las verjas de los dos arcos catenarios. Estas dos puertas de acceso tienen una altura de 4,90 metros y destacan por su decoración, elementos vegetales, alusivos a los animales y simbólicos que llegan a su máxima expresión en sus tímpanos, donde se ubican las iniciales del promotor, Eusebi Güell. En la parte inferior, el maestro forjador Joan Oñós creó un entramado que permitía a los residentes observar lo que acontecía en la calle pero no al revés. Entre estos dos arcos de entrada, se sitúa la portería, una pequeña ventaja coronada por un escudo de 3,50 metros de altura que reproduce la señera, bandera catalana reproducida a través de las cuatro barras combinando planchas lisas y redes metálicas. Encima de esta reproducción de la señera se encuentra el yelmo, en alusión a la fortaleza, una de las cuatro virtudes cardinales y, en la parte superior, se alza el ave fénix, un animal mítico alegoría del renacimiento económico y cultural que vivía la sociedad catalana.

Te informamos que Casa Batlló si utiliza cookies de terceros para obtener información de los usuarios que acceden a la web. Si deseas más información pulsa aquí

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar