Cripta de la Colonia Güell

Cripta de la Colonia Güell

1909

Esta iglesia forma parte de un ambicioso proyecto de complejo industrial ubicado en la localidad de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona). Una gran colonia textil que Eusebi Güell, el gran mecenas de Gaudí, emprendió en 1890. El objetivo que el señor Güell quería con la Colonia Güell era alejarse de la ciudad, donde crecían los movimientos sindicales y plantear las casas de los obreros al lado de la fábrica integrándolas en la misma propiedad, resultando así un núcleo urbano con personalidad propia que aunase la vida social y económica. Como rasgo distintivo de esta colonia, Güell quiso dotarla de equipamientos culturales y deportivos y, aunque en un principio no se contempló la construcción de una iglesia ya que se utilizó una pequeña capilla existente, cuando ésta quedó pequeña por el crecimiento de la población de la colonia, Güell decidió encargar a Gaudí una iglesia de nueva planta que pudiera acoger a todos los habitantes. Sin embargo, poco se imaginó Güell que Gaudí le haría una propuesta tan sobria, austera y radical, pero el arquitecto se basó en el cometido de Güell de realizar un lugar de culto que armonizara con la arquitectura no convencional de las viviendas de los trabajadores de la Colonia Güell, con el bosque cercano y con el desnivel de la colina donde se proyectó.

A pesar de llamarse comúnmente “Cripta Güell” en realidad no se encuentra bajo tierra, ya que todas las ventanas de la iglesia dan a la calle. Es por tanto la nave inferior de la iglesia, que quedó inacabada, como reflejan las escaleras laterales del pórtico que, aunque en la actualidad no comunican con nada, si el proyecto se hubiese completado, permitirían el acceso a una iglesia superior. En 1909, diez años después de comenzar el proyecto se colocó la primera piedra de la iglesia que, continuó construyéndose a pesar de continuas interrupciones hasta que diversos problemas económicos acecharon al señor Güell y se paralizó definitivamente la construcción de la Cripta Güell. En 1915, cuando el templo fue consagrado, sólo se habían construido la “cripta” o iglesia inferior y el pórtico. Lamentablemente no podemos hacernos una idea de cómo hubiera quedado la iglesia de ser completada, ya que en los croquis que Gaudí realizaba de sus obras solo presentaba una idea general y frecuentemente cambiaba y maduraba sus ideas en el transcurso de las construcciones.

La iglesia inferior, de planta poligonal estrellada presenta una gran bóveda central que se apoya sobre cuatro columnas desbastadas de basalto. El deambulatorio, donde se ubica el altar, tiene bóvedas a la catalana sobre columnas de ladrillo y piedra procedentes de una cantera propiedad de los Güell en la comarca cercana del Garraf. Un interior muy rústico y monocromático que sólo se ve interrumpido por el cromatismo de las grandes vidrieras en forma de pétalos de flor o alas de mariposa, sugestivas y coloristas vidrieras obra de Josep M. Jujol que permiten que la luz entre muy tamizada en el oscuro interior. El interior de la Cripta Güell parece más una gruta natural que una construcción fruto de la mano del hombre, este efecto lo consigue al disponer colores oscuros tanto en suelo como en paredes que evocan a la oscuridad de un bosque, sea por las hojas caídas o por la sombra producida por los árboles. Paredes que se ven interrumpidas por pequeños claros de luz polícroma que vendría representada por las vidrieras. Y en la iglesia de la planta superior, la idea era que fuera policromada de azul, dorado y blanco simbolizando el cielo y el sol por encima de los árboles. El conjunto se remataría con unas torres que tendrían palomas de color blanco, aludiendo al nombre de la localidad (coloma= paloma en catalán). Con esta completa simbología, Gaudí mostraría el camino de la salvación a los asistentes, desde la oscuridad del infierno de la iglesia inferior a la gloria dorada, blanca y azul de la iglesia superior.
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Aparte del aspecto natural que Gaudí plasmó en la Cripta Güell, también se percibe su respeto por la naturaleza desde el pórtico de la entrada, con la escalera de acceso al piso superior desviada para respetar la presencia de un pino del que, según dicen las fuentes, Gaudí llegó a afirmar “una escalera se hace en poco tiempo, pero un pino tarda mucho en crecer”. La fusión de esta obra con su entorno boscoso es total, una armoniosa presencia que se completa con las columnas del pórtico de entrada que visualmente parecen una extensión del cercano pinar, no sólo por su textura, también porque cada columna es distinta entre sí, al igual que los árboles lo son en la naturaleza. Gaudí no olvidó la incorporación de elementos cristianos, en el pórtico mediante la técnica del trencadís dispuso unos peces, el alfa y el omega, las cruces y los monogramas de Cristo en griego (XP).

Uno de los rasgos más característicos de esta construcción es sin duda su estructura. Una forma que procede de una maqueta de estudio que se conserva llamada “maqueta estereostática o maqueta polifunicular” gracias a la cual Gaudí calculo la estructura de la futura iglesia. Una maqueta a escala 1:10 que llegó a tener más de 4,5 metros de alto y que surgió colgando del techo un cordel por dos puntos y suspendiendo unos pesos que eran saquitos de perdigones. De esta manera se dibujaba en el aire un arco invertido que Gaudí fotografiaba y pasaba a papel dibujando así los futuros arcos y conformando el perfil de la iglesia. Una vez más el genio modernista, cuya regla era “con dos reglas y un cordel se genera toda la arquitectura”, demostró en la Colonia Güell poseer conocimientos físicos de gravedad y de presión que, junto con su intuición y experiencia permitieron crear una estructura única que se conformó como un “experimento” de soluciones arquitectónicas que después incorporaría en la Sagrada Familia.

La Cripta Güell fue declarada Bien de Interés Cultural-Conjunto Histórico en 1990 e incorporada en 2005 como Patrimonio Mundial por la UNESCO, destacando sin duda el talento constructivo y poético que Gaudí dejó patente en esta obra, convirtiéndose en un ejemplo de arquitectura original, expresiva y arriesgada que definió en gran medida su posterior trayectoria.

La Colonia Güell, entro en decadencia cuando empezó la crisis del sector textil, llegando a paralizar su actividad en 1973. Poco a poco los diversos terrenos y equipamientos de la Colonia Güell se fueron vendiendo a instituciones públicas.

Imágenes: cortesía David Cardelús.