Sobre Casa Batlló
El interior
El interior de Casa Batlló es un prodigio del diseño. Gaudí colaboró con los mejores artesanos de la época trabajando hierro forjado, madera, vidrio, cerámica, piedra…

Una obra de arte total
Recorriendo la casa, los detalles no dejan de sorprender. Las puertas de los pisos se identifican con letras de rasgos modernistas. Los vidrios de cada rellano distorsionan los azulejos del patio de luces transformándolos en bellas ondas de agua. Los pomos y pasamanos tienen formas ergonómicas… Es una obra de arte total, donde el artista lo interviene todo: diseño, color, forma, espacio y luz.
Toda esta exuberancia te desborda, pero lo más sorprendente es que siempre está supeditada a la funcionalidad. Belleza y función se unen en cada zona del edificio, desde el vestíbulo a la azotea.

El vestíbulo
Desde el vestíbulo comunitario de la planta baja, y a través de una imponente reja modernista, se accede al vestíbulo privado de la familia Batlló, primera parada de la visita. Este espacio evoca un ambiente submarino que transporta al mundo fantástico de Julio Verne, con lucernarios que parecen caparazones de tortuga, paredes abovedadas de formas sinuosas y una espectacular escalera de madera. Su pasamanos, tallado en madera noble, representa el espinazo de un gran animal que se eleva por huecos imposibles.

La planta principal
La planta principal es el corazón de la Casa, un salón único que representa la máxima expresión del modernismo y que nos explica cómo vivía la burguesía de la época.
En esta planta encontramos, primero, el despacho del señor Batlló y una curiosa chimenea en forma de seta. Después se accede al salón principal de la Casa donde el protagonista es un ventanal de grandes dimensiones que conforma una tribuna a Passeig de Gràcia ideal para ver y ser visto. Entre otros elementos, destacan las grandes puertas de roble con formas orgánicas en las que Gaudí integró vidrios de colores, así como un techo totalmente ondulado, que hace alusión a la fuerza del mar.

El patio de luces
El patio de luces es una parte fundamental de la Casa, ya que a través de él se distribuye el aire y la luz que entran por la claraboya principal. Gaudí amplió el patio (había uno e hizo dos) con el objetivo de que la luz natural llegara a todas las habitaciones de la Casa. Además, lo revistió con azulejos de distintos tonos de azules (más intensos en la parte superior y más claros en la inferior) con el fin de lograr una distribución uniforme de la luz.
Siguiendo la misma lógica, las ventanas superiores son más pequeñas y conforme descendemos se van haciendo más grandes (para que entre más luz). La parte inferior de las ventanas incorpora unas rendijas de madera que pueden abrirse o cerrarse para graduar la ventilación.
En la parte central del patio de luces, Gaudí instaló el ascensor, cuya hermosa cabina original de madera continúa en funcionamiento.

El patio interior
Desde el comedor privado de la familia Batlló situado en la parte interior de la planta principal, se accede a un exclusivo patio trasero, un pequeño oasis en medio de la ciudad pensado para disfrutarlo por la tarde. Este espacio destaca por su pavimento y por las jardineras recubiertas de cerámica y vidrio como gran elemento decorativo.
La fachada del patio fue concebida por Gaudí como un jardín vertical de vidrio, cerámica y hierro. Simboliza una planta trepadora floreada, como una buganvilla que sube por los laterales y se une en la parte superior. Además, ambos lados se unen simbólicamente gracias a los balcones de hierro, que son ondulados y evocan las ramas de la planta. Esta idea de jardín se extiende en el patio, donde recuperaremos diferentes jardineras y una espectacular pérgola de brezo pensada para dar sombra.

El desván
El desván es uno de los espacios más singulares, una combinación exquisita de estética y funcionalidad. Se trata de una zona de servicios para los inquilinos del inmueble que incluye lavaderos, trasteros…
Se caracteriza por la sencillez de sus formas, la inspiración mediterránea a través del color blanco y por la omnipresencia de la luz. Destaca una sucesión de sesenta arcos catenarios, logrando un espacio que evoca el costillar de un animal.

La azotea
En la azotea, destaca lo que popularmente se conoce como el lomo del dragón, que caracteriza la fachada y que Gaudí representa con tejas de diversos colores.
Sin embargo, los auténticos protagonistas de la azotea son los cuatro conjuntos de chimeneas de formas sinuosas y policromadas, diseñadas para impedir que el aire resople de vuelta hacia adentro.
Nuevamente, belleza y funcionalidad se unen en la Casa más bella y representativa del modernismo catalán.