Barcelona y el Modernismo

Si hay un movimiento artístico que ha forjado la personalidad de Barcelona es el Modernismo. Si tuviéramos la capacidad de teletransportarnos al pasado para visitar la Barcelona pre-modernista nos parecería imposible reconocerla.

Pero…, ¿cuándo y por qué surge el Modernismo?

Orígenes del Modernismo

Este movimiento ecléctico surge a finales del siglo XIX y atraviesa toda Europa. De hecho, recibe diferentes nombres: Art Nouveau (en Francia, Bélgica, España e Hispanoamérica), Liberty o Floreale (en Italia), Jugendstil (en Alemania y países nórdicos), Modernisme (en Cataluña)…

Como casi siempre que se origina una corriente nueva, el modernismo nace con la intención de crear un arte nuevo, libre y moderno suponiendo una ruptura con todo lo anterior. Quiere alejarse tanto de las tradiciones academicista (como el historicismo) como de los rupturistas (realismo o impresionismo)

Contexto histórico

Si recopilamos el contexto histórico, nos encontramos con el caldo de cultivo perfecto para que el Modernismo se impregnara en cada esquina de la nueva Barcelona que se estaba creando:

La Revolución Industrial que supone una ruptura en todos los sentidos y propicia un clima de cambio.

LaPrimera Exposición Universal de España en 1888, organizada en Barcelona. Uno de los detonantes para que la ciudad se vuelque en la construcción de edificios y dé lugar a multitud de cambios urbanísticos.

El auge económico fruto, no solo de la revolución industrial, sino del “desastre del 98” y la pérdida de las últimas colonias. Muchos de los que se había ido a “hacer las américas” volvieron con sus fortunas, envueltos en un aire de modernidad y deseosos por cambiar las cosas.

En Barcelona se vive un momento de exaltación de los valores catalanes a través del movimiento de la Renaixença. Es por ello que esta nueva burguesía que se está formando y que invierte en cultura, arte y arquitectura, cuenta con una fuerte inquietud y sentimiento nacional.

El nacimiento del Plan Cerdà. Paralelamente, y como respuesta a este acelerado ritmo de crecimiento, surge el Plan Cerdà que buscaba ensanchar la ciudad más allá de las antiguas murallas. Ildefons Cerdà, se basó en una estructura de cuadrículas y es lo que hoy se conoce como l’Eixample (El Ensanche)

Características del Modernismo en Barcelona

El Modernismo en Barcelona termina siendo una corriente cultural que se manifiesta en las artes y el pensamiento, y que alcanza su plenitud en la arquitectura. Contribuye incuestionablemente a la transformación de Barcelona porque es una explosión de color, de exuberancia decorativa, de líneas ondulantes y sinuosas (la línea curva es la línea de Dios, como diría el propio Gaudí), y de recuperación de todas las artes aplicadas a una arquitectura original e innovadora: escultura, pintura, cerámica, vidrio y hierro forjado.

Un reflejo de ello es la fachada de Casa Batlló, una auténtica explosión de creatividad y materiales inspirada en la naturaleza y en la leyenda más conocida de la cultura catalana: La Leyenda de Sant Jordi.

Arquitectos destacados del Modernismo catalán

Esta personalidad propia del Modernismo catalán en la arquitectura se debe a genios como Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y al que se le considera el máximo representante del Modernismo: Antoni Gaudí.

Sobre Domènech i Montaner podemos decir que jugó un papel muy importante en la definición del “Modernismo arquitectónico” gracias a un artículo que presentó en el que muestra las claves para que la arquitectura refleje el carácter nacional catalán. Creador de otras obras modernistas tan importantes como el Palau de la Música Catalana y el Hospital de Sant Pau. Como dato curioso sobre este personaje, podemos decir que fue profesor de Puig i Cadafalch, Antoni Gaudí o Josep Mª Jujol…

Josep Puig i Cadafalch construye la Casa Amatller en 1900 y mezcla estilo románico, gótico, barroco…El techo de la fachada, de hecho, recuerda a las casas de los Países Bajos pero poco son los que saben que no creó el techo triangular simplemente por estética sino que lo hizo para camuflar el estudio de fotografía del señor Amatller (que estaba situado en la terraza del edificio).

Sobre Antoni Gaudí, aquí tienes más información sobre sus obras destacadas y biografía.

Obras modernistas en Paseo de Gracia

Antiguamente, la vía que unía la ciudad de Barcelona con el pueblo de Gracia, se llamaba “el camino de Jesús”. Pasó el tiempo, las murallas cayeron y el Plan Urbanístico de Ildefons Cerdà trazó el actual Paseo de Gracia. Los barceloneses salían a pasear por el Passeig de Gràcia para disfrutar de las tiendas más lujosas y los empresarios más adinerados querían construir sus casas en esta “milla dorada”.

Eso es lo que hizo el empresario textil, Josep Batlló, quién no sólo escogió el lugar más emblemático sino también al arquitecto más relevante de la época, Antoni Gaudí.

Para ello, compra un sobrio edificio con la intención de convertirlo en algo espectacular. Pero este edificio no solo estaba ubicado en pleno Passeig de Gràcia sino que además, estaba en la misma manzana que la conocida Casa Amatller y la Casa Lleó i Morera.

Muchas son las voces que afirman que Gaudí aceptó con agrado dicho encargo por el gusto de compartir espacio con los mejores arquitectos de la época: Domènech i Montaner (creador de la Casa Lleó i Morera) y Puig i Cadafalch (autor de Casa Amatller).

¿El resultado? Tres edificios modernistas únicos realizados por los arquitectos más importantes del Modernismo y rivalizando por ser la construcción “más bella”. De aquí que sean conocidos, en referencia a la mitología griega, con el sobrenombre de “la manzana de la discordia”.

Curiosidades del Modernismo en Barcelona

Como broche, y resaltando aún más la importancia del Modernismo en Barcelona, hay que destacar que es la ciudad con más edificios modernistas en la Lista del Patrimonio Mundial (con un total de 9, de los cuales 7 son obra de Antoni Gaudí). De hecho, la ciudad cuenta con una “Ruta del Modernisme” y sabrás si estás dentro de algunos de sus ejes principales si paseando por la calle pisas una baldosa con el famoso “panot de flor”, también llamado “flor de Barcelona” o “rosa de Barcelona”.

Estas baldosas con forma de flor se han convertido en uno de los elementos más representativos e icónicos de la ciudad.

Y es que si algo podemos decir de Barcelona es que el arte está donde menos te lo esperas, ¡hasta debajo de tus zapatos!

 

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